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6/12/16

EL RECORTE DE LAS PENSIONES SE HA VUELTO VIRAL

El recorte de las pensiones se extiende por toda la UE

Uno de los bastiones del Estado de bienestar europeo se ha convertido en una auténtica bomba de relojería en la UE por el envejecimiento acelerado de su población. Tentados por ahorrar miles de millones, casi todos los países europeos han acometido reformas.

Un grupo de pensionistas europeos pasea por la Cala de Mijas (Málaga) el pasado 17 de novimebre. | JON NAZCA (REUTERS)
Un grupo de pensionistas paseando por Mijas (Málaga) - JON NAZCA (REUTERS)

Europa sufre desde hace tiempo lo que los demógrafos denominan "invierno demográfico" que no es otra cosa que el envejecimiento acelerado de la población.

Los datos son elocuentes: en 2015 había 96 millones de mayores de 65 años en los 28 países que conforman la UE. Es un 18,9% de la población total; un 18,5% en España. La tendencia, sin embargo, va a ir a más: en 2050 un 30% de los europeos tendrá más de 65 años. Además, la tasa de dependencia (indicador que mide el número de pensionistas frente a los activos) de la UE alcanzará el 50% en 2050, es decir, que por cada 100 personas que trabajen habrá 50 jubilados en Europa.


Actualmente esa tasa no supera el 30%. Ante este escenario, la propia Comisión Europea (CE) viene reclamando desde hace años el retraso progresivo de la edad de jubilación hasta los 70 años en 2060.  este fenómeno demográfico hay que sumar los estragos económicos y laborales de las políticas de austeridad que han barrido Europa desde el inicio de la crisis en 2008: el aumento del paro y mayor precarización del empleo han provocado que a la mayoría de los países de la Unión Europea (UE) no les cuadren las cuentas cuando se trata de pagar las pensiones de sus mayores.


Tentados por ahorrarse miles de millones de euros, no hay país de la UE que en los últimos años no haya hecho reformas en su sistema de pensiones o al menos no se lo haya planteado. Dichas reformas se han realizado en cada país a su propio ritmo e intensidad, pero con el objetivo compartido —aunque muchas veces no declarado por los Gobiernos europeos— de reducir el gasto público en pensiones

En todos los casos las reformas han sido regresivas y han implicado un retraso en la edad de jubilación, la introducción de un factor de sostenibilidad basado en la esperanza de vida y en los años cotizados para determinar la cuantía de la pensión, el bloqueo de su revalorización con respecto al IPC, más años de cotización, una pérdida importante de poder adquisitivo de los pensionistas y, en suma, un recorte generalizado en la cuantía de la prestación ya sea en un futuro no muy lejano o con efectos inmediatos como es el caso de Grecia.

La oleada de reformas —recortes los llaman otros— ha terminado por afectar a la propia estructura del sistema de pensiones que regía hasta ahora en Europa. Este es un cambio importante: muchos gobiernos europeos han optado por combinar el sistema de reparto que siempre ha imperado en el viejo continente con fórmulas de capitalización en las que sean los trabajadores los que financien su pensión a través de sus aportaciones a fondos de pensiones u otras formas de ahorro. En definitiva: la UE pretende pasar de la solidaridad intergeneracional a que cada generación se haga cargo de su propia jubilación. 


De momento los planes marchan según lo previsto. Las previsiones de Bruselas apuntan que con las reformas realizadas, en 2060 los países de la UE invertirán menos recursos en las pensiones de los que invierten ahora. Los países de la Eurozona, por ejemplo, dedicarán a las pensiones un 12,4% de su PIB en 2020, pero sólo un 12,3% cuarenta años después.

En el caso español, antes de las reformas las previsiones sostenían que España dedicaría más del 15% PIB a pagar las pensiones en 2050; con las reformas de 2011 y 2013 España empleará en pensiones un 11,8% del PIB en 2020 para llegar al 12,3% en 2050 y descender al 11% en 2060.

En ese sentido, en el del gasto, España es el segundo país con la segunda pensión más alta de Europa, con 2.567 euros al mes. Sólo nos supera Luxemburgo con casi 4.800. Pero lo que importa es la perspectiva, o sea, la pensión media de jubilación. En España es de 1.037 euros al mes. En la UE de los 28 la pensión está ligeramente por encima de los 800 euros.



Otra consecuencia de las reformas es más inmediata: 23 de los 28 países de la UE habrán subido hasta el 2020 la edad de jubilación. El objetivo es llegar de forma progresiva hasta los 67 años de edad oficial de jubilación en la próxima década. Las subidas hasta 2020 oscilarán entre un mínimo de 9 meses, en el caso de Alemania, y un máximo de dos años y medio, en el de Croacia.

En este apartado también surten efecto las reformas: en 2014 la edad media real de jubilación en la Unión Europea era de 63,6 años y en 2020 ya sera de 64,4 años; en 2040 alcanzará los 65 años y los 65,3 en 2060.

El aumento de la edad de jubilación colocará a los españoles entre los europeos con mayor edad de jubilación oficial en 2020, solo superados por los griegos, que lo harán a los 67, franceses (entre 62 y 67), italianos (66 años y 11 meses), holandeses (66 años y 8 meses), polacos (67), finlandeses (entre 63 y 68 años) y suecos (entre 61 y 67 años).



Muchos países de la UE empezaron a elevar su edad de jubilación hacerlo de forma progresiva a partir de las reformas de 2011 con el objetivo de alcanzar esa edad en la próxima década. España no dejará de subir la edad de jubilación hasta alcanzar los 67 años en 2027. Otros lo habrán hecho mucho antes.

En cuanto al tiempo necesario de cotización, aquí también hay mucha diversidad, si bien hay elementos comunes: todos han incrementado el tiempo mínimo de cotización necesario para cobrar el 100% de la pensión. Para ello habrá que haber cotizado entre los 37 años de España y 45 de Austria o Alemania.

Europa no siempre ha estado unida, pero en lo que se refiere al recorte de las pensiones ningún país ha dudado en seguir los dictados de Bruselas. Las próximas generaciones de Europeos tendrán que trabajar más tiempo para tener una pensión pública peor. Definitivamente, el invierno de las pensiones ha congelado Europa.


FUENTE: publico.es
02/12/2016

29/7/15

ENTREVISTA AL SOCIÓLOGO RAMÓN GROSFOGUEL

Ramón Grosfoguel: "El capital financiero alemán necesita una periferia laboral en Europa"

 
El sociólogo de la Universidad de Berkeley afirma que está empobreciendo los países del Sur con la política de austeridad para obtener mano de obra barata y competir con China.
Ramón Grosfoguel, sociólogo de la Universidad de Berkeley, en Barcelona. / Corina Tulbure
Ramón Grosfoguel, sociólogo de la Universidad de Berkeley, afirma que el capital financiero alemán está empobreciendo el Sur de Europa mediante la política de austeridad para obtener mano de obra barata y poder competir con China. Autor de varios libros donde expone su pensamiento decolonial, advierte de que "la extrema derecha española está en el Partido Popular" y denuncia que "el racismo siempre es institucional".

Bajo la dirección de Alemania, ¿estamos viviendo un enfrentamiento entre el Norte y el Sur de Europa?


Sí, eso ha quedado claro estos días. Pero esta división lleva produciéndose desde el siglo XVII, cuando el Sur de Europa estaba visto como un lugar inferior justo después de la guerra de los Treinta Años, cuando Ámsterdam desplaza a España y a la península Ibérica del centro del sistema-mundo creado a partir de la expansión colonial en 1492. El Sur vive una especie de alienación mental: por un lado están subordinados a los poderes del Norte, y por otro ejercen de Norte poderoso en relación a otros lugares del planeta. Se ven a ellos mismos como parte del Norte, aunque con muchas contradicciones. Incluso después de veinte años de ilusión de la Unión Europea, el Norte de Europa no mira al Sur como un igual.

En el Norte utilizan términos como PIGS y dicen que la causa de la crisis son los países del Sur, porque son vagos, perezosos y corruptos. Como si en el Norte no existiera la corrupción, como si la corrupción fuera un atributo del Sur europeo. No reconocen que la causa de la crisis es el pillaje del capital financiero internacional. Pero no es nada nuevo. Es el mismo discurso que ha empleado Occidente para explicar la pobreza en África, América Latina y Asia.


Es un discurso totalmente racista que ha estado siempre ahí desde hace cuatrocientos años, y que vuelve a emerger ahora con fuerza a partir de la crisis. O el Sur de Europa se descoloniza y se asume como Sur de una vez por todas, planteándose otro proyecto geopolítico y económico más allá del capitalismo imperialista occidental, o va a seguir arrodillado dentro de Europa.

¿Por qué dentro de la misma UE tenemos tres Europas con un nivel de vida muy diferente? Me refiero a Europa del Norte, Europa del Sur y Europa del Este…

Parque Gracia -Las tres europas 
Parque Europa - Las tres gracias 

(En qué estaría yo pensando)

El capital financiero alemán de cara al siglo XXI necesita periferia. Alemania siempre fue un imperio que perdió la batalla de las periferias en África, Asia y América Latina. Por eso mira hacia el Este de Europa, que es su periferia histórica, y al Sur de Europa como su nueva periferia de cara al siglo XXI. Sin periferias no tienen cómo competir frente al ascenso de China y frente a los Estados Unidos. ¿Y qué pasa? El Sur de Europa en los últimos veinte años “se ha hecho muy caro” en sus costes de producción y en su mano de obra frente a la competencia del capital financiero alemán en relación con China. De ahí la política de austeridad del capital financiero alemán vía la troika para pauperizar el Sur de Europa y así producir mano de obra barata. En las actuales negociaciones, Grecia cede y aún así los alemanes le ponen más restricciones, porque lo que se quiere en el fondo es que acaben de salir.

En el último referéndum de Grecia, las opciones de la papeleta eran NO-SÍ, pero dentro de la UE.



Lo que me parece increíble es que los líderes griegos hayan ido a una negociación con la troika sin saber que la agenda alemana es sacarlos del euro y, peor aún, sin una hoja de ruta de salida del euro como plan B ante el fracaso de quedarse dentro de la eurozona en condiciones dignas. Al menos esto es lo que Varoufakis ha reconocido públicamente. Lo que ocurrió muestra que si vas a luchar contra la troika, tienes que tener una hoja de ruta de salida del euro y de reinsertar tu país en otros bloques económicos y geopolíticos en el mundo. No es posible, después de la imposición alemana sobre Grecia y la claudicación de Tsipras, pensar en una política de izquierda que no tenga como agenda una hoja de ruta para salir del euro. Dentro del euro y de la Unión Europea, no es posible una política fuera de las lógicas austericidas de la troika. Ese es el mensaje que han impuesto y que no piensan modificar. Dado el ascenso de la derecha y la extrema derecha en el Norte, una política de izquierda antitroika y antineoliberal tiene que asumir la salida del euro; y esto solamente se logra si se hace un giro descolonial, asumiéndote como parte del Sur y dejando la ilusión europea de una vez por todas.


En Europa del Este llevan décadas de austeridad. Los trabajadores ganan 300 euros al mes… ¿Se les considera menos europeos?

Por supuesto, ya tienen conquistada Europa del Este. Ahora toca el Sur. ¿Por qué? Porque de cara al desafío que representa China, el capital financiero alemán necesita una periferia laboral en Europa, reproducir las condiciones laborales de China en Europa.

Has hablado del racismo del Norte contra el Sur. En Europa aumentan los partidos de extrema derecha. En España no hay una Marie Le Pen, ¿crees que hay menos racismo?


Eso es una falacia. La extrema derecha española está en el Partido Popular. En el PP están todos los discursos de Marie Le Pen, pero camuflados, como si fuera la derecha clásica. Y si hay dudas, solo hace falta echar un vistazo a las políticas aplicadas en los últimos cuatro años. Ellos son la extrema derecha en la práctica; en sus políticas tienes racismo, austeridad, lógicas neoliberales salvajes, lo tienes todo. El PP camufla la extrema derecha y, en este sentido, es peor que los partidos de extrema derecha, cuyo discurso es directo.

¿Entonces cómo se manifiesta el racismo en la vida cotidiana de uno?

En las actuales sociedades, cuando se define el racismo, se piensa que es un problema de prejuicios y estereotipos. La idea de que el racismo se limita a un grupo de personas con prejuicios es muy problemática, porque reduce todo a unos extremistas minoritarios en la sociedad. De este modo, lo que hay que hacer es educar a estos extremistas para que cambien, pero el resto de la sociedad está bien. Y eso no es así.


El racismo es una práctica institucional. Es decir, para que haya racismo no basta con que haya gente con prejuicios, tiene que haber instituciones que lleven a la práctica estos prejuicios. Cojamos por ejemplo a la policía: si hacen un examen de tolerancia, tal vez muchos policías pasen este examen. Pero cuando se aborda el funcionamiento de la policía como institución, uno detecta que, en función del barrio, utiliza distintos métodos de actuación.

El problema no es el extremista con prejuicios sino que las propias instituciones normativas de las sociedades occidentalizadas están construidas sobre prácticas racistas hacia inmigrantes o minorías. Estas prácticas las encuentras en el mercado de trabajo, en la ausencia de derechos ciudadanos, en la falta de acceso a recursos, etc. El racismo es un cáncer terminal de la civilización occidental, porque está organizando desde dentro y de forma transversal todas las formas de dominación de la existencia humana.


¿Cuáles son los marcadores del racismo?

El racismo tiene muchos marcadores. El color de la piel, la identidad religiosa, étnica, nacional... El color de la piel es el más habitual debido a la historia del secuestro masivo de africanos por parte de los imperios europeos y su desplazamiento forzado a las Américas para ser esclavizados. Pero el racismo no se relaciona solo con el color. Los grupos que padecen racismo institucional están sujetos en cualquier momento a la violencia o a políticas de despojo de recursos. La opresión de clase se vive también de forma diferente si se pertenece a un grupo afectado por el racismo o no. En una compañía de aviones de Estados Unidos o de Francia, un obrero gana unos 150 euros a la hora, trabaja ocho horas al día y, si hay un conflicto con la compañía, puede acudir a un Tribunal u organizar una marcha en la calle, y sabe que esa noche regresará a casa vivo a dormir. En cambio, los obreras de un grupo que sufre opresión racial, y digo obreras porque el 90% del proletariado mundial son mujeres del Tercer Mundo, ganan uno o dos dólares al día. Y no trabajan ocho, sino catorce o dieciséis horas al día. Estas mujeres, si intentan hacer una huelga o llevar a esta compañía a un Tribunal, saben que se juegan la vida porque en las “zonas del no-ser” el sistema gestiona los conflictos con violencia y desposesión. Por ejemplo, las maquiladoras en Estados Unidos o en Asia. Pero eso no pasa solo en México, en Marruecos o en el llamado Tercer Mundo. Eso pasa dentro del mundo occidental, en sus ciudades globales, donde hay zonas de manufactura con mano de obra migrante que intenta reproducir los costes de China.


Consideras que la Universidad occidentalizada y el pensamiento que produce y difunde es racista, sexista y eurocéntrico…

Mi pregunta es: ¿cómo es posible que solo el pensamiento de hombres de cinco países, como Francia, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos e Italia constituya la base del pensamiento actual? No se dio por un proceso natural sino que se basa en cuatro genocidios-epistemicidios: la conquista del Al Ándalus, la conquista de las Américas contra los indígenas americanos, la conquista de África y la esclavización masiva de africanos, y la quema de brujas. Estos cuatro genocidios-epistemicidios son constitutivos a la estructura racista y sexista del mundo moderno occidental. En el momento en que Descartes dice “yo pienso, luego existo”, ese “yo” no podía ser un judío, un musulmán, un africano, ni un indígena. Y, tras la quema de brujas, tampoco podía ser una mujer. El “yo pienso, luego existo” está precedido por 150 años de “yo conquisto, luego existo”, mediado por el “yo extermino, luego existo”. No es solo “yo conquisto” e impongo una estructura de poder, es que además “yo extermino” a personas y conocimientos, destruyo a seres humanos y los conocimientos de estos para destruir su memoria y erigirme como la única autoridad de pensamiento.


FUENTE: publico.es
Corina Tulbure
24/07/2015