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28/5/18

A JUECES Y PERIODISTAS

Poned boca y culo, jueces y periodistas



Estoy cansado de escuchar a izquierda y a derecha, a siniestra y a diestra, a carpetos y vetones, a morados y naranjas, a corruptos y a honrados, a machos y a hembras, a niños y abuelos eso de que hay que respetar las decisiones judiciales. Qué cojones de decisiones judiciales, si un elevadísimo tanto por ciento de nuestros jueces son unos zafios.

Habrá que decirlo alguna vez, mis adorados trolls. Nuestra judicatura es zafia, clasista, machista, meona, lacaya, heredada y escasamente atenea y venusina. Dejémonos de monsergas y asumamos que nuestra corrupción no es culpa de unos chorizos, sino de los jueces que nunca los han perseguido.

La justicia española está llena de puñetas y repuñetas

El asunto de La Manada, la sentencia, ha predispuesto a la calle a una respuesta muy virulenta y apasionada, como si fuera la primera vez que nuestros jueces adoptan decisiones no solo incomprensibles, sino irracionales, estúpidas y hasta delincuenciales. Una togada que sentencia a un chaval aceitunero que se ha disfrazado de Cristo en Instagram, es una delincuente. 

El Código Penal es interpetrable. La ética y la humanidad no lo son. La poesía también es interpretable. “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”, decía Neruda. Pues por eso darle una hostia a una tía para que cierre la boca y dejarla ausente en el suelo no es violencia, sino poesía, interpretarán nuestros jueces. Lo decía Neruda. Te quedas como ausente. Callada. Cuánto amor, que mata.


Todos los periódicos, los rancios y los nuestros, estamos coincidiendo en un exceso de respeto hacia el poder judicial. Yo siempre respeto las decisiones judiciales, decimos todos con enorme grandilocuencia y no menor alcurnia. Como si los jueces, en España, ya no nos hubieran demostrado que son el puto cáncer de esta mierda de país. Por decirlo muy fino. A veces propendo a lo poético, pero es sin querer. 

Si nos ponemos a mirar de un tiempo a esta parte, yo creo que las sentencias de nuestros jueces invitan a pensar que, para tener una sociedad más justa, quizá tengamos que ordenar un sistema en el que los delincuentes juzguen a los jueces. Sería un mundo más justo, que es por lo que luchamos los politoxicómicos, esos raros seres honestos y pelín mitológicos.


Este caso de La Manada se ha vuelto muy intelectual, pues hay coños, penes, bocas, culos y prepucios. O sea, la crítica de la razón práctica en lo oscuro de cinco tíos en un portal. Y unos jueces dicen que no hay violación. Yo iría directamente a darles por el culo a los jueces para que supieran, pero es que yo ya estoy mayor para tanta algarabía. O no.

El problema es que en este caso todos, jueces, hemos visto el vídeo; todos, jueces, hemos leído la quedada en las redes de estos violadores antes de pillar a su presa; y colgaron su hazaña en assbook, o como se llame esa cosa, y todos sabemos que están incluso en otro jucio por temas similares. Unos angelitos. El problema de nuestros jueces es que se visten como putas, con faldas, y a lo mejor por eso deberíamos violarlos. Como hacen ellos con nuestra gente.


Leo esto en El Mundo, páginas nobles, tercera de opinión: “LA SENTENCIA a ‘La Manada’ de sólo abuso sexual (compadecible con los hechos del expediente: fuera del mismo no hay ni debe haber vida inteligente) ha levantado la ira de esa parte de la sociedad que odia a la mitad de la población por razón de sexo". De sexo masculino, concretamente.

«No es abuso, es violación» y «Yo te creo» claman entre vestiduras rasgadas aquellos que no estuvieron presentes la penetrante noche de autos ni, la mayoría, siquiera en el aséptico y contradictorio procedimiento sobre los actos.


Esta opresión moral, libérrima expresión oralizada, está amparada por nuestro poco militante ordenamiento constitucional. Como quemar efigies del rey. O promover la partición del Estado. Para que el calcetero sea sólo un ladrador poco mordedor: la libertad frente a toda coacción, la de Stuart Mill, la que oprime la opresión“. 

La “penetrante noche” y la “libérrima expresión oralizada”. A la mujer violada le tiene que hacer mucha gracia tan exquisita poesía. Y al autor de tales gracias, que en El Mundo se disfraza bajo el pseudónimo Tadeu, le daría yo penetrante noche y libérrima expresión oralizada, entre cinco, a ver si le quedaban boca y culo para defecar otra falacia así. Siento haber sido tan bruto, oh trolls. Pero es que aun me queda un poquito de alma. De pudor. De amor. De ti. De algo.


FUENTE: publico.es
El repartidor de periódicos
Aníbal Malvar -

14/5/18

EL PERIO-DIVO

Arcadi Espada, el perio-divo

Arcadi Espada

A algunos periodistas, opinadores y todólogos la actualidad se les queda pequeña y hasta Castilla siendo tan ancha les parece un angosto desfiladero. Son gente muy necesitada de descollar porque muchos de ellos viven de las tertulias de televisión y en esas selvas darwinianas, tiranizadas por la cuota de pantalla, sólo sobreviven los más listos o los más tontos, los que crean polémicas a sabiendas o aquellos cuya sempiterna necedad goza del favor de las masas o genera aversiones digestivas permanentes. La audiencia es tremendamente masoquista.

Ana Rosa Quintana y Arcadi Espada

Entre los primeros se encuentra Arcadi Espada, un tipo brillante que, como viene siendo habitual, bebió los vientos de la izquierda hasta que alguna ráfaga insolente le alborotó el flequillo y, decepcionado, corrió a buscar refugio en esos soportales que la derecha alquila a bajo precio a los despeinados que tanto lustre le proporcionan. A diferencia de otros, a Espada no es que le falten hervores sino todo lo contrario y suele estar sobrecalentado más allá del punto óptimo de cocción. Aparentemente, tampoco le faltan lecturas y no es extraño verle citar a Barthes, a Hitchens y a Singer, que no es una máquina de coser como algunos piensan sino el filósofo que le hubiera gustado ser si la plaza no estuviera ya ocupada.

Peter Singer, filósofo australiano

Personas tan preparadas y principales, tan encantadas de conocerse y con una voz tan interesante como para escucharse a sí mismos día y noche sin rubor ni fatiga, suelen deslizarse hacia lo daliniano hasta crearse un personaje que representar perpetua y machaconamente. El de Espada es antinacionalista, eugenésico y bastante misógino, y esos rasgos y la exigencia antes señalada de desatacar a codazos en el zoológico de Ana Rosa quizás explique su último desvarío al pedir un vídeo sobre la vida sexual de la víctima de la Manada para compensar el supuesto linchamiento televisivo al que se ha sometido a los chicos del portal.

La Manada

Más que un periodista, Espada pasa por ser un teórico de la información, obsesionado con lo que él llama verdad y que, curiosamente, siempre coincide con la suya. De ahí que no pare de impartir lecciones magistrales sobre lo que habría de encuadrar Bauluz en sus fotografías, sobre lo que tendría que preguntar Alsina a Rajoy o sobre lo que debería ser un medio de comunicación, aunque cuando él mismo tuvo como director la oportunidad de demostrarlo le enseñaron la puerta de salida porque no cuadraban los números.

Javier Bauluz, periodista gráfico,
primer español en recibir un Pulitzer

Espada tiene declarada la guerra a la ficción y a aquéllos que, como Cercas, publican la lista de la compra y venden más que él en dos vidas, pese a lo extensa de su producción. Su último trabajo, por cierto, es una defensa cerrada del curita Francisco Camps, el hombre que popularizó el pantalón con ceñidor trasero, un señor, al parecer, lapidado por la Prensa y perseguido con saña por la Justicia, un inocente entre corruptos cuya bandera se ha encargado de ondear desde las almenas mediáticas que frecuenta.

Javier Cercas, escritor  mundialmente conocido
a raíz de su exitosa novela Soldados de Salamina

La última, que más que bandera es para Espada un pendón, es la de La Manada. El periodivo es un abogado de diablos que ama las causas perdidas por muy vomitivas que resulten. La suya es la verdad de Agamenón y, fundamentalmente, la de su porquero.


FUENTE: publico.es
Juan Carlos Escudier

28/4/18

PREGUNTRAS CAPCIOSAS

Si la mujer violada por "La Manada"
hubiera sido una jueza...


 ¿la sentencia habría sido la misma?


¿Y si el violado hubiera sido un juez?

Miguel Ángel G. Yanes 

FUENTE: Amontonador urgente de palabras
http://miguelangelgyanes.blogspot.com.es