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11/2/17

SEGUIMOS SIN SALIR DE LAS CLOACAS

Los detectives que elaboraron para Eugenio Pino el falso informe contra Pablo Iglesias continúan trabajando para la Policía


Eugenio Pino

En su intento de justificarse ante el juez de la Audiencia que acaba de convocarle de nuevo a declarar, el ex número dos de la Policía, Eugenio Pino, ha revelado por escrito algo que muchos sospechábamos pero no podíamos (hasta ahora) demostrar: los dos detectives ‘traidores’ de Método 3, Tamarit y Peribáñez, siguen trabajando hoy para Interior, más de un año después de que participaran en la fabricación del falso ‘Informe PISA’ contra el líder de Podemos.

Muchos creen que la brigada política de Interior durante el primer mandato de Rajoy se centró exclusivamente en conspirar contra el soberanismo catalán, y sobre todo contra la familia Pujol. Nada más lejos de la realidad.

El entramado de la cúpula policial que durante años actuó como un auténtico poder mafioso dentro del Estado centró sus blancos en todos los que se enfrentaban al poder omnímodo del PP. Y uno de sus principales objetivos fue Pablo Iglesias, ni catalán ni soberanista.



Pero mucho más alarmante es descubrir que algunos de los que trabajaron en ese juego sucio contra políticos opositores siguen estando ahora mismo al servicio de la Policía Nacional... seguramente cobrando aún --vía fondos reservados-- de dinero público, puesto que ese tipo de colaboraciones no se suelen hacer gratuitamente.

Los tres informes falsos contra el líder de Podemos


En el caso del líder de Podemos, tres han sido los informes falsos que en el último año se han hecho contra él: el informe PISA, el falso pago desde Venezuela en un paraíso fiscal y una investigación sobre sus relaciones adolescentes o el pasado y el trabajo de sus padres.

Para hacer trabajos tan alegales, además de supuestos "agentes encubiertos" como el comisario José Manuel Villarejo y toda su estructura empresarial, el ex número dos de la Policía, Eugenio Pino, acaba de confesar por escrito ante el juez José De la Mata (el que instruye el caso Pujol en la Audiencia Nacional) que también había utilizado a dos exdetectives de la agencia Método 3 desde al menos 2013 y hasta que él abandonó la Policía, en el verano de 2016. Al final de su nota revela que siguen trabajando para Interior: 
 


"Que según la información de que dispongo los detectives continúan colaborando con el CNP [por Cuerpo Nacional de Policía], y que el hecho inicial de esta colaboración se debe a una venganza por no haber cobrado una cantidad cercana a los 200.000.-€ que según los detectives les debía el Director de la Agencia de Investigación citada".

Estos mismos detectives, Julián Peribáñez y Antonio Tamarit --sirvieron para filtrar información de la agencia de detectives que dirigía Francisco Marco dentro del marco de la Operación Cataluña y cobraban de los fondos reservados--, fueron empleados para elaborar el informe fantasma contra Pablo Iglesias que vio la luz en la primera quincena de 2016, según ha podido confirmar Público.

 
Antonio Tamarit y Julián Peribáñez

Fue el propio Peribáñez quien se vanaglorió en su Facebook de haber aportado su grano de arena sobre la supuesta financiación de Irán a dirigentes destacados de la formación morada, después de que Eduardo Inda publicara --y agitara incansablemente en todas las tertulias televisivas-- el dossier conocido como PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima). Es más, la mismísima argumentación que utilizaba Inda repetitivamente ya la había dejado por escrito Peribáñez en su libro Descubriendo el laberinto rojo, editado en 2015.

Por cierto, ¿por qué acaba Peribáñez de borrar de su muro de Facebook la entrada en la que alardeaba (en 2016) de que él ya había adelantado el contenido del informe PISA?

El libro de Peribáñez fue el precursor del PISA


El 14 de enero de 2016, Público desveló que el dossier anti Pablo Iglesias no existía como tal dentro de la Policía. Es decir, no había ni hay investigación de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal, ni diligencias policiales, ni actuación judicial, ni siquiera denuncia concreta.

Pocos meses después se descubrió que ese informe fantasma era un conjunto de recortes de prensa y de documentos ya publicados, de los que sólo era cierto que Pablo Iglesias había percibido 700 euros netos por producir, dirigir y presentar cada uno de los programas de debate Fort Apache (en torno a ocho al mes) durante los anteriores tres años, sumando unos ingresos totales anuales de 31.000 euros. Algo conocido y notorio --y pertinentemente declarado a Hacienda-- que no tenía nada que ver con los supuestos "millones de euros" que Inda y el informe PISA atribuían a Podemos como "financiación del Gobierno de Teherán".


Las publicaciones que recogieron esa filtración adujeron que cobrar por Fort Apache equivalía a recibir fondos de Irán, porque la productora española, 360 Global Media, vende esos programas de debate a Hispan TV, de capital iraní. Pero lo que ya rozaba el delirio era atribuir que todos los gastos e inversiones de Irán en el funcionamiento de Hispan TV, de todos sus programas e instalaciones, fueron empleados en financiar a Podemos. Un absurdo de cajón: en ese caso, Hispan TV no existiría, puesto que todo el dinero se habría empleado en el partido y no en la emisora, sus empleados, sus instalaciones y sus equipos.

Un argumento falto de toda lógica que asombrosamente compraron casi todos los grandes medios de comunicación en España en cuanto Inda y otros pocos periodistas afirmaron --falsamente-- que la UDEF había iniciado pesquisas sobre una presunta financiación ilegal millonaria del partido de Iglesias.


Por supuesto, toda la información que contenía el PISA, un supuesto informe policial sin sello, ni membrete de la Policía, ni firma ni número de agente, se demostró absolutamente falsa en todos los niveles de la Justicia: desde juzgados de instrucción hasta el Tribunal Supremo, pasando por la Audiencia Nacional.

Aunque todo ello no era más que un dejà vu: en su libro propagandístico Descubriendo el laberinto rojo (furibundamente anti Pablo Iglesias), Peribáñez ya había denunciado la existencia de 360 Global Media, asegurando que el futuro líder de Podemos (citaba un presunto acuerdo de "finales de 2012" en la página 224) "percibiría más de 3000 euros por programa", afirmación falsa de toda falsedad (por emplear los mismos términos de Eugenio Pino sobre las cloacas de Interior).

De Irán a Venezuela pasando por Torre Picasso

Torre Picasso - Madrid

La relación de Peribáñez y Tamarit con la brigada política se inició a través del socio del comisario Villarejo, el policía en segunda actividad Antonio Giménez Raso. El Bigotes, como se le conoce en el sector de la investigación privada, había trabajado con ellos en la agencia Método 3, como ha ido desvelando Público en sucesivas exclusivas.

Peribáñez se lo fue contando todo a su ex compañera vía whatsapp desde 2013, después de que se desmantelara la agencia de detectives, y también le indicó que cobraban de los fondos reservados por hacer "informes" y que sospechaban que el socio de Villarejo (Giménez Raso) se estaba quedando con parte del dinero (todo ello desvelado en exclusiva por Público).


Antonio Giménez Raso*

Fue de esos detectives de donde se sacó Villarejo la parte relacionada con la supuesta financiación de Pablo Iglesias con Irán. Pero el trabajo encomendado desde Interior a Villarejo, sus empresas radicadas en la lujosa Torre Picasso y sus empleados --como él mismo ha afirmado en una nota informativa entregada a los dueños de la Banca Privada de Andorra (BPA)-- continuó con un viaje a Venezuela y a Miami en marzo de 2016. 

Allí se reunieron con la oposición venezolana, después de que la Policía española diera protección a un presunto confidente de la agencia norteamericana contra el tráfico de drogas (DEA), de cuya información se valió el entonces Gobierno en funciones de Mariano Rajoy para dirigir su propaganda (en plena temporada electoral) contra la formación morada, como también desveló este diario.


Un mes después de aquel viaje a América, entre el 19 y el 27 de abril, cinco ex altos cargos del Gobierno venezolano durante el mandato de Hugo Chávez se hospedaron en el madrileño hotel Orfila para diseñar una segunda versión del apócrifo Informe PISA antes de las elecciones generales del 26 de junio.

Según el documento que reveló Público, todos los confidentes estaban protegidos por el Gobierno de Estados Unidos –dos de ellos han salido en los papeles de Panamá por esconder su fortuna en paraísos fiscales–, porque "querían negociar con España un permiso de residencia o la nacionalidad a cambio de la información aportada contra diferentes dirigentes de Podemos”, explicó una fuente policial que participó en la operación. 


Hotel Orfila - Madrid

Fue de aquella operación de donde salió el presunto documento de pago del Gobierno venezolano de más de 200.000 euros a Pablo Iglesias, que también publicó Eduardo Inda, y que era tan falso que ni el nombre del ministerio que supuestamente emitía el desembolso coincidía con el verdadero.

Periodistas 'traca-traca' al servicio de Villarejo y Pino

Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta

El modus operandi utilizado por la brigada política para esta campaña de desprestigio contra el líder de Podemos era el mismo que llevaban empleando desde que en 2012 Eugenio Pino tomó el mando operativo de la Policía y utilizó al comisario Villarejo para esas operaciones "encubiertas". 

Se manufactura un documento falso, elaborado con "testigos" pagados de los fondos reservados --algunos condenados por delitos económicos como el blanqueo de capitales--, se filtra a periodistas de cabecera, como Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta, y  a continuación el sindicato ultra Manos Limpias --dirigido por Miguel Bernad (ex secretario personal de Blas Piñar y recién salido de prisión por extorsionar a Casa Real y a diferentes entidades bancarias)-- pone una querella en los tribunales y comienza a conceder ruedas de prensa, intervenir en los programas de televisión y facilitar documentos al resto de periodistas. 


Así se hizo también contra el secretario general de Podemos en una campaña que continúa a día de hoy a pesar de que la Justicia haya acreditado una y otra vez la falsedad de todas las supuestas investigaciones.

FUENTE: publico.es
Carlos Enrique Bayo / Patricia López
09/02/2017



El verdadero temor de la cúpula policial a que gobierne Podemos es que podrían perder sus poltronas.





(*) Del individuo en cuestión no he conseguido hallar ninguna fotografía en la Red. 
Es de los que nadan y guardan bien la ropa.

12/7/16

A VUELTAS CON LAS GRABACIONES SECRETAS DE INTERIOR

Villarejo contrató un móvil con identidad falsa para hablar con sus "periodistas infiltrados", como Inda

El excomisario José Villarejo,  de incógnito

El excomisario implicado en la trama del 'pequeño Nicolás' utilizó ese teléfono en medio centenar de ocasiones, tras las conversaciones del ministro del Interior reveladas por 'Público' , para contactar con Inda y Urreiztieta. En 1995, Villarejo ya alardeaba de sus filtraciones y maniobras con periodistas de 'El Mundo' en una protesta por escrito a sus superiores, firmada de su puño y letra, cuya reproducción difundimos ahora en exclusiva

El pequeño Nicolás

Tan inconfesable era lo que tramaban el excomisario Villarejo y los periodistas Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta, que el policía contrató un móvil con una identidad falsa para telefonear en decenas de ocasiones a sus confidentes y colaboradores. Después, esos mismos reporteros publicaron tres informaciones 'tóxicas' contra rivales políticos y policiales del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en los tres meses siguientes a sus reuniones conspirativas cuyos audios han sido difundidos por 'Público'.

Se trata de un teléfono para comunicarse con gente de mucha confianza, como los tres ex periodistas de El Mundo: Inda, Manuel Cerdán y Urreiztieta (el único que ha regresado a dicho periódico). Es la línea secundaria de otro número que paga una de las empresas del entramado multimillonario del ya excomisario José Manuel Villarejo Pérez, y que utilizaron entre octubre de 2014 y enero de 2015 para concretar informaciones tóxicas acerca de la investigación del caso del pequeño Nicolás, entre otras.


Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta

Está a nombre del ciudadano uruguayo Martín Reyes Villa y, según los datos aportados por Telefónica, tuvo ese teléfono activo desde 2006 hasta enero de 2015, cuando Villarejo descubrió que estaba siendo investigado por la grabación ilegal a los investigadores de Asuntos Internos y del Centro Nacional de Inteligencia, que luego sería entregada al pequeño Nicolás.

Llamadas a Inda en momentos clave de la trama policial

Este es el DNI del ciudadano uruguayo cuya identidad utilizó el comisario Villarejo para contratar un móvil desde el que hablar con Inda y otros "periodistas infiltrados".
DNI del ciudadano uruguayo cuya identidad utilizó el comisario Villarejo
 para contratar un móvil desde el que hablar con Inda y otros "periodistas infiltrados".

En su declaración de este pasado miércoles, el ahora investigado (imputado) Villarejo aseguró en sede judicial que “conoce a Martín Reyes Villa de finales de los años 80 sobre una investigación sobre ETA en Uruguay”. Resulta sorprendente, ya que la documentación real aportada a la causa por las autoridades uruguayas acredita que es un joven nacido en 1986 y como mucho podría tener tres años de edad en aquel momento de lucha antiterrorista. Además, en el tiempo en que se producen las llamadas con estos periodistas, se acredita que Martin Reyes está en Uruguay y que nunca ha venido a España.

En total se registran en los tres meses que dura la operación contra el CNI y Asuntos Internos más de 50 contactos entre estos periodistas y el teléfono a nombre de Martín Reyes, siempre en momentos clave: después de la grabación ilegal, los días en los que Inda y Urrieztieta se reúnen con el pequeño Nicolás, y antes de la publicación de informaciones “tóxicas” sobre este y otros casos. 

Informe fabricado para desprestigiar al juez Baltasar Garzón

Baltasar Garzón

Desde los años 90, el comisario Villarejo ha alardeado de tener “infiltrados en los medios de comunicación" –tal como se puede ver en la reproducción que aquí abajo ofrecemos– según una carta de protesta –porque le han comunicado su cese en la Comisaría General de Información y su traslado a la Jefatura Superior de Madrid– entregada por él mismo a la Dirección General de la Policía y fechada el 16 de enero de 1995, a la que ha tenido acceso Público en exclusiva.

En la misiva (véase su reproducción completa al final de la información), el comisario hace gala de aportar al diario El Mundo la documentación relativa tanto a los GAL como a ETA, al traficante de armas Al-Kassar o al exjuez Baltasar Garzón, sobre quien elaboró el informe Veritas que relacionaba al magistrado con narcotraficantes y otras actividades nunca demostradas, pero que sirvieron para atacar ferozmente al entonces juez de la Audiencia Nacional y desprestigiarlo.

villarejo corte 2

"...no informar de esta actividad ni siquiera a los compañeros..."


En su exposición de las actividades que realizaba ya hace veinte años en colusión* con periodistas que actúan como confidentes y correas de transmisión de la Policía, Villarejo subraya "que siempre fue consigna fundamental la de no informar de esta situación de actividad absolutamente a nadie, ni siquiera a los compañeros con los que ocasionalmente hubo necesidad de contactar para los trabajos que se realizaban".

Pero el excomisario se queja de "la escasa compensación económica recibida", algo que considera "compensada por la satisfacción detectada ante el volumen de información relevante aportada, sobre todo en lo referido a medios de comunicación".

"...filtraciones a medios de prensa... que iban a ocupar portadas"


La compenetración entre Villarejo y su "periodistas infiltrados" era tan estrecha que se arroga conocer las exclusivas de las portadas mucho antes de sus aparición: "...fuí (sic) informando, entre otros temas de datos importantes, relacionados con filtraciones realizadas a medios de prensa, noticias que iban a ocupar portadas con varios días de antelación..."

villarejo corte 3

En esa época, Manuel Cerdán era uno de los periodistas que firmaban las informaciones sobre los GAL y ETA en el diario que dirigía Pedro J. Ramírez. Y todavía mantiene contactos con el comisario Villarejo antes de publicar informaciones relacionadas con la unidad de inteligencia no oficializada de la Policía, la supuesta guerra de comisarios o los ataques al jefe de la investigación del pequeño Nicolás, el comisario Marcelino Martín Blas.

Marcelino Martín Blas

A este último, exjefe de Asuntos Internos, ha llegado a acusarlo sin ninguna prueba –y sin contrastar con los autores de la información– de ser quien filtró a Público las grabaciones realizadas al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Una acusación que se ha convertido en una campaña contra Martin Blas desde todos los medios de la derecha para distraer la atención del escándalo de la unidad de inteligencia creada en la cúpula policial y el entorno más cercano al ministro del Interior con la intención de desprestigiar a políticos rivales y fabricar informes falsos contra partidos políticos de la oposición.


(*) colusión.- Pacto ilícito en daño de tercero (Real Academia Española © Todos los derechos reservados)

COMENTARIOS

Benjamín Fernández 111
INDA es un ultraderechista infiltrado con privilegios para operar a través del canal de TV LASEXTA, apéndice del periódico LA RAZÓN, con MAREHUENDA como supervisor de las tertulias. Y A ESTO LO SIGUEN LLAMANDO PERIODISMO. ¡QUÉ ASCO!


Angel
TIMOCRACIA

César Serrano Fernández
¡Qué pestazo a dictadura!

FUENTE: publico.es
Patricia López
08/07/2016




¿Dará con esto?