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25/2/18

LANZAROTE: LAS AULAGAS Y LOS BONIATOS

Lanzarote: las aulagas y los boniatos


Lanzarote (boceto)

En una lectura de la riqueza agroambiental de Canarias, son sin duda los cultivos en jable de Lanzarote los que ponen de manifiesto los aportes de una riqueza cultural del mundo campesino, cargado de experiencia, en un sistema de acierto-error que demuestra la gran sabiduría agroambiental de nuestro pueblo. Un saber que, lamentablemente, lo asociamos al pasado, a la rutina, a la pobreza, a la ignorancia, en una sociedad cargada del espejismo urbano, que mira al exterior, incorporando modas y modos, devaluando lo local como sinónimo de pobreza y, lo que es peor, de un pasado sin futuro.

La tecnología, la mejora de las comunicaciones, la mecanización de la agricultura, los abonos químicos (¿agrotóxicos?) y los pesticidas han puesto las bases para el olvido y la marginación de los usos tradicionales, de los valores útiles y positivos, de su sabiduría, de aportes de gran valor agroambiental que ahora tendría una lectura rica en otro ámbito social. Veamos:

Aulaga

La aulaga es una planta de medio árido, carece de hojas, y está formada por espinas. Es la planta que sobrevive a las puertas del desierto. Los conejeros sustituyeron la aulaga en jable por los boniatos (o batatas), planta tropical exigente de agua, de 400 a 600 m3 por año. Ahora que hablamos de cambio climático, de plantas que soporten la sequía, aquí tenemos un ejemplo de libro. Con rendimientos de 6.000 a 8.000 kg/ Ha, cultivo que significó alimento para los isleños, siendo importante la exportación tanto al continente como a las islas británicas hasta hace unos años. No olvidemos que en el jable se cultivan también numerosas hortalizas y frutas (calabazas, tomate, sandía, etc.).

Jable es un vocablo francés derivado de "sable" (arena). Pero no es arena mineral, es arena de procedencia animal, formada por conchas y moluscos triturados, la marea los deposita en la playa de Famara, y el viento los transporta a lo largo de un corredor hasta Playa Honda al sureste.

Cultivo en jable

El jable fue un castigo para los antiguos campesinos, ya que ahogaba los cultivos de grano o cereal, hasta que los luchadores campesinos conejeros incorporaron los boniatos, creando un sistema de control de la circulación del jable. En la piel de los campos utilizaron setos vivos o muertos que frenaban la circulación de la arena, depositando el jable al pie del seto, y extendiéndolo también por toda la parcela. También tenían un sistema de barbecho, retirando la hierba para mantener la humedad y la fertilidad.

El manejo del jable tiene un valor extraordinario, ya que el cultivo del boniato tiene algo menos de 200 años. Véase Jaime Gil y Marta Peña, y otros cultivos tradicionales de Lanzarote.

 
Boniatos

Otra lectura del jable. Gran parte de las tierras donde se cultivó el jable ahora es lo que llaman "monte aulaga", y lo que queda cultivado, una parte está enarenado con riego, ya que los campos de secano están cubiertos de aulaga. No olvidemos que los boniatos se han quedado en la actualidad con un consumo reducido en las islas, si bien ahora cultivamos una nueva variedad cubana, con boniatos más pequeños, ya que las variedades de antaño dejaron de tener interés comercial por su excesivo peso.

En una palabra, los cultivos en jable son una lección de sabiduría y riqueza cultural, de aporte de imaginación y lucha para optimizar un medio hostil. Un ejemplo que la escuela y la Universidad han devaluado, identificándola como cultura de la pobreza, todo ello regado por la ignorancia de una sociedad que ha dejado de lado lo nuestro, lo pequeño, lo local. Una sociedad en la que los boniatos no entran en la comida preparada, ni en los valores de moda actual, tampoco entran en lo que les presentamos a los turistas, ni como gimnasio para los jóvenes.


Es necesario reivindicar el valor cultural de los platos con este cultivo, desde un puchero a boniatos al horno y tantos otros platos.

Qué decir del valor como paisaje, referencia de un cultivo único en el mundo, cultivado sobre restos marinos que los alisios depositan en tierra, regados con la lluvia del desierto. Plantas tropicales gracias a la sabiduría y el saber hacer de los campesinos conejeros, sistema que dignifica el trabajo y el esfuerzo de nuestros hombres y mujeres del campo, que cultivan sobre restos marinos de moluscos milenarios.

Puchero canario

Volvamos al cultivo sobre los campos de aulaga, dignifiquemos social y económicamente a nuestros campesinos.

FUENTE: eldia.es
Wladimiro Rodríguez Brito
23/02/2018


Me encanta cuando encuentro en la prensa artículos como este que, a la vez que reivindican nuestras tradiciones, realizan una labor docente y culturizadora para con nuestro pueblo. 

Bravo por Don Wladimiro.


Ipomoea batatas, llamada comúnmente batata, papa dulce, patata dulce, camote o boniato, es una planta de la familia Convolvulaceae, cultivada en gran parte del mundo por su raíz tuberosa comestible.
Wikipedia - La enciclopedia libre

29/12/11

CUATRO GOLFOS

eldigitaldecanarias.net 
Economía
16-12-2011 a las 10:09

 Juan Hernández (Coag): ‘Hay cuatro golfos metidos en el negocio de los alimentos que nos están atracando a los productores y a los consumidores'

El estado ruinoso de la agricultura canaria es por culpa de los especuladores.

EDDC.NET | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Juan Hernández, portavoz de Coag Gran Canaria, dijo en Radio San Borondón que el sector primario de las islas está afrontando un momento histórico en el que está en juego la subsistencia del mismo por culpa de la especulación existente con los productos alimenticios, como se puede comprobar con el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) de los productos, es decir la diferencia abismal que existe entre el dinero que se paga a los productores y el precio al que se ponen en los mercados, dicho lo cual anima a la administración autonómica a combatir el encarecimiento de la cesta de la compra, cuyos récords se baten en las islas mes tras mes, para lo cual debería investigar y perseguir a los “golfos” que están especulando con la alimentación y que están ganando auténticos dinerales a costa de machacar el trabajo de la gente del campo.

Juan Hernández afirma que gran parte de la culpa del estado ruinoso en el que se encuentra el sector primario de las islas la tienen los golfos que se dedican a especular con el trabajo de la gente del campo, por un lado pagando una miseria a los productores locales y atracando a los consumidores por otro lado.

Insiste en que lo que ocurre con la cesta de la compra en estos momentos es que se está produciendo un auténtico atraco a los consumidores tal y como comprueban todos los días de Coag al ver la miseria que pagan a los productores y el precio abusivo que ponen en el mercado a los ciudadanos, una realidad que les lleva a hacerse la reflexión de que en la administración no hay nadie que se atreva a meter mano en este asunto con el objetivo de acabar con los abusos y establecer un sistema de margen en el cual podamos vivir todos.

El responsable de Coag en Gran Canaria considera intolerable que en estos momentos estemos asistiendo a una situación en la que los productores locales se vean abocados a la ruina y a dejar sus producciones porque hay cuatro empresarios que se dedican a especular con los productos alimenticios como hicieran anteriormente cuando explotaron la burbuja inmobiliaria.


Advierte que la ciudadanía canaria se sorprendería al ver la cantidad de hectáreas abandonas de terreno agrícola de alta calidad que hay en Gran Canaria puesto que sus propietarios se han visto obligados a dejar la actividad al dejar de ser productiva, razón por la que sostiene que no se puede entender que políticamente no se haga algo para remediar este problema.

Invita a los responsables autonómicos a tener altura de miras y voluntad política para tratar de solucionar un problema que ha ido creciendo por el desinterés político y el ansia de enriquecerse de cuatro especuladores que no se dan cuenta de que están acabando con el sector primario y sostiene que es preciso crear entre todos los agentes implicados un código de honor que permita la subsistencia del sector y las ganancias de los empresarios.

Hernández explica que el sector primario podría absorber una buena parte del paro entre los jóvenes si este espectro de la sociedad viera que se puede recurrir a la ganadería o agricultura y de su trabajo poder vivir dignamente, al igual que ocurriría con muchos propietarios que dejaron las explotaciones en su día porque dejaron de ser rentables si entendieran que pueden ser viables, para lo cual debe haber políticas que los estimulen a seguir adelante.

Otra cuestión a tener en cuenta es que el sector primario pierde por todos lados, por un lado se ha ido perdiendo en los últimos años la cuota de mercado que copaban las producciones locales y, por otro, ahora se pierden las ayudas comunitarias, con lo que en esta operación matemática el resultado es cero y, por ello, el abandono del sector.


Me parece lógico y coherente todo lo aducido en este artículo, pero... ¡Oiga!  Sr. Hernández ¿por qué no dice también quiénes son esos golfos? Dé sus nombres y apellidos para que todos sepamos de quiénes se trata y podamos apretarles las clavijas. Es que si no, seguirán siendo una entelequía en nuestras cabezas y un agujero en nuestros bolsillos.