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22/3/18

DESMADRE A LA CAMPECHANA

Universidad Rey Juan Carlos I

El subgénero de las comedias universitarias ha dado un montón de escenas hilarantes donde abundan adolescentes en celo, estudiantes borrachas, competiciones de eructos, alumnos pasados de fecha, profesores merluzos y celebraciones etílicas hasta altas horas del mediodía. En esas películas podían darse fenómenos curiosísimos, como que un burro acabara muerto en un ascensor por una sobredosis de anfetaminas o que John “Bluto” Blutarsky (interpretado por el inolvidable John Belushi) llegara a senador de los Estados Unidos.

Pero seamos serios. Porky’s, Desmadre a la americana, Retorno a la escuela, American Pie: ninguna de esas universidades de ficción -ni siquiera una síntesis de todas ellas- puede competir con la universidad Juan Carlos I, un centro educativo que concedió un doctorado honoris causa a Rodrigo Rato, que tuvo a un plagiario convicto de rector y aún conserva a Francisco Marhuenda de catedrático.

Rodrigo Rato

Francisco Marhuenda

En efecto, no se podía esperar otra cosa de una universidad que lleva el nombre del rey emérito, nada salvo orgullo y satisfacción. Hay tantos y tan variados elementos del PP trufados en el organigrama de la institución (miembros, familiares y amigotes, desde su fundador, Gallardón, hasta una cuñada de Granados, pasando por una sobrina de Mayor Oreja) que a primera vista uno pensaría que quizá se trate de una universidad privada. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: allí no se privan de nada, incluidas las ayudas públicas, los cargos a dedo y los títulos a plazos.

Nada demuestra mejor el impresionante nivel educativo de la Juan Carlos I que los logros profesionales de algunos de sus profesores: un director general de la Administración Pública durante el gobierno de Aznar y un presidente del Tribunal Económico-Administrativo de Pozuelo de Alarcón, por citar únicamente dos de sus grandes estrellas docentes. Curiosamente, el primero, Enrique Álvarez Conde, fue director del máster de Cristina Cifuentes, y el segundo, Pablo Chico de la Cámara, profesor de una de las controvertidas asignaturas de calificación mutante.

Enrique Álvarez Conde

Pablo Chico de la Cámara

Este último, además, es un ejemplo del fervor y la concentración con que estos pedagogos se dedican a su tarea. Preguntado por el reciente escándalo en torno al máster de la presidenta de la Comunidad, declaró: “No recuerdo a esa alumna, probablemente no era tan famosa”.

Tiene toda la razón, porque en 2012 Cifuentes únicamente era Delegada del Gobierno en Madrid y no la conocía casi nadie aparte de unos cuantos antidisturbios y unos cuantos lomos de manifestantes. Entre lo que desconocía ella de su trabajo y lo que la desconocía él fuera de clase, se podía escribir otra tesis doctoral con típex. Resulta enciclopédica la ignorancia de esta gente.

Cristina Cifuentes

A última hora del miércoles, Cifuentes presentó unos documentos sin sellos acreditativos que algunos desalmados han comparado con el ajuar académico de la Señorita Pepis. Cuánta maldad, cuánta envidia y cuánta mala leche evidencian estos comentarios, justo en el momento en que la presidenta acaba de inaugurar el máster cuántico, ése que si sabes la fecha no sabes la puntuación y si sabes la puntuación no sabes la fecha. 

Durante todo el día de ayer la universidad -amiga- y la prensa -más amiga incluso- se lanzaron a una operación de salvamento tan arriesgada que es posible que le quiten también el graduado escolar. Total, que se ha formado un enorme pifostio entre los que defienden que Cifuentes sacó notable en 2014 y los que aseguran que ya aprobó de sobra en 2012, aunque no se descarta tampoco que lo hiciera en 1976, junto con Trabajos Manuales. Otros investigadores sostienen que el máster de Cifuentes, al igual que el gato de Schröndinger, podría estar presentado y no presentado a la vez. Hasta Cospedal ha salido en su ayuda y en breve presentará otra tesis doctoral en diferido y en forma de simulación.


Como la duda ofende y hay que dejar bien alto el pabellón, la Universidad Juan Carlos I ha iniciado una investigación interna con el fin de dilucidar lo sucedido con el máster de las narices, encontrar todos los boletines de notas alternativos y revisar los discos duros de la secretaría a martillazos. No sólo eso, sino que, muy posiblemente, el año que viene se impartirá una nueva asignatura, Cifuentetología Comparada, y se estrenarán dos remakes de Porky’s.

FUENTE: publico.es
David Torres
23/03/2018

22/2/15

¡¡¡SOCORRO!!!... ¡¡¡OTRA VEZ ÉL!!!...

Aznar y los cursos acelerados de estadística

 José María Alfredo Aznar López

Consciente de las limitaciones de la LOMCE y siempre atento a las necesidades del país, Aznar ha decidido pasar a la acción para que sus inmensos conocimientos geopolíticos, geoestratégicos, geoestacionarios y hasta geológicos se transmitan a una nueva generación de estadistas, a la que por sólo 18.000 euros al años se le ofrece la posibilidad de doctorarse en liderazgo y cambiar el rumbo de la historia.

La oferta es tentadora. Por lo que cuesta un coche de gama media con todos los extras, el expresidente se compromete a conducir a sus discípulos por los caminos de la democracia liberal, la economía de mercado y el reformismo, y una vez allí desvelarles los secretos de la política y del buen gobierno, sin descartar que en algún momento puedan recibir pistas fiables sobre la localización exacta de la armas de destrucción masiva de Irak o de aquellos cerebros del 11-S que no estaban ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas.


Instituto Atlántico de Gobierno (IAG)

El Instituto Atlántico de Gobierno, que así se llama este centro de excelencia que ha ideado nuestro Churchill con bigote, era una necesidad imperiosa ante el imparable avance del rojerío por las facultades de Ciencias Políticas y la decepción causada por Carlos Floriano, en quien se habían depositado grandes esperanzas para el futuro aunque sólo fuera porque su pelazo resiste con holgura la comparación con el del patriarca.

Adscrito a la Universidad Rey Juan Carlos, el Instituto viene a ser una extensión de FAES, pero con más posibles, ya que a diferencia del think tank del PP, su órgano asesor está integrado por los presidentes de las grandes empresas del Ibex, unas multinacionales cuya generosidad con este tipo iniciativas es proverbial.


Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES)

Para el debut con picadores, el mini Georgetown de Aznar ha programado ya talleres de fin de semana al módico precio de 1.500 euros, y hay que reconocer que alguno de los conferenciantes son de categoría, casi tanto como sus enfoques. El curso titulado El lobby en España, que se celebrará en marzo, no está pensado para desentrañar las estrategias de los grupos de presión y evitarlas sino justamente para todo lo contrario, esto es, para hacer lobby de manera profesional: “En la actualidad –dice la descripción del seminario- contar con una sólida estructura que permita unas relaciones profesionales adecuadas con distintas entidades del ámbito público y privado debe ser un objetivo estratégico para cualquier institución”. A falta del propio Aznar, que debe de estar reservándose, nadie mejor que el comisario Miguel Arias Cañete para impartir doctrina sobre la cuestión.


Miguel Arias Cañeeete - Comisario europeo de Cambio Climático y Energía

Tanto por su dilatada y fructífera trayectoria en el Gobierno de España como por su condición de empleado de Murdoch, asesor de Endesa o de otras sociedades filantrópicas como la minera Barrick Gold, sabíamos que el estadista nace. Ahora, gracias a los desvelos de este liberal infatigable, también será posible fabricarlos en serie. Lo más difícil para estos aprendices de gobernante será emular el mohín de cabreo perpetuo, el acento chicano o, incluso, la manera correcta de poner los pies encima de la mesa en una reunión del G-8. Hay que ser realistas: lo que natura no da, Salamanca no presta.

FUENTE: publico.es
Tierra de nadie
Juan Carlos Escudier
17/02/2015


Este ciudadano adolecerá de muchas cosas, pero memoria... tiene, y recuerda con nitidez cómo el presidente estadounidense George Bush, llamaba "ganso" al susodicho.

No es que se equivocara al decir Aznar, no. Sabía perfectamente lo que decía: Ánsar, que viene a ser sinónimo de ganso, y éste le reía la gracia.

Sólo me resta razonar que:

"Si individuo tal llegó a presidente de gobierno, está claro que cualquier tolete puede serlo, máxime si es de FACHES, perdón, quise decir FAES".