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6/11/13
ASÍ LUCE MADRID...
...tras el primer día de la huelga de limpieza, en un intento por evitar el despido de los 1.144 trabajadores anunciados por tres de las cuatro empresas concesionarias.
Etiquetas:
Basura,
Huelga de limpieza,
Madrid,
Suciedad
14/6/13
EL HOMBRE DE LA PUERTA J
No, no me estoy refiriendo a la letra jota como identificadora de la puerta de una determinada vivienda o de una habitación de hotel, hostal o pensión. He optado por consignar sólo la primera letra de la palabra para no herir supceptibilidades, ya que, hay a quienes les suena demasiado mal, y dicen que parecemos tremendamente incultos al usarla. Pero aquí, en nuestras islas (lo de nuestras es un eufemismo) se suele utilizar cuando queremos recalcar la falta de pulcritud o la hediondez de alguien o de algo.
A la vista de la foto adjunta (he omitido al hombre que se apoyaba en ella por respeto) puede apreciarse la tremenda roña, porquería o suciedad adherida a la puerta, de lo que viene a ser un taller ilegal de no sé qué. Digo ilegal porque no tiene ningún tipo de rótulo identificativo, y no sé qué, porque aunque desde fuera se atisban muchos trastos, nunca me he acercado lo suficiente para huronear en su interior; en principio porque la pringosidad de la puerta me repele.
Han transcurrido los años, muchos ya, desde la primera vez que reparé en ella, sin que le pasen un pañito húmedo o un estropajito con algo de jabón (lo de los diminutivos es algo también muy nuestro). Y el hombre sigue ahí, fumando como siempre: apoyado en la jamba de la puerta j.
Bueno; a pesar de haberla omitido adrede, y aunque a algunos-as no les guste, no puedo dejar, a los que no sean de estas islas, sin conocerla. Así que me avengo a explicarla:
Esa palabra, que muchos canarios solemos pronunciar con cierto énfasis cuando algo nos da verdadero asco o repulsión, por si no lo sabían, viene a ser: "jediondo-a". ¡Sí, sí!... con jota, para recalcar bien la aversión que nos produce, porque aquello de "hediondo-a", no tiene fuerza alguna. Parece más una cursilada que otra cosa.
¡"Jedionda"!... La puerta está... ¡¡¡"jedionda"!!!
A la vista de la foto adjunta (he omitido al hombre que se apoyaba en ella por respeto) puede apreciarse la tremenda roña, porquería o suciedad adherida a la puerta, de lo que viene a ser un taller ilegal de no sé qué. Digo ilegal porque no tiene ningún tipo de rótulo identificativo, y no sé qué, porque aunque desde fuera se atisban muchos trastos, nunca me he acercado lo suficiente para huronear en su interior; en principio porque la pringosidad de la puerta me repele.
Han transcurrido los años, muchos ya, desde la primera vez que reparé en ella, sin que le pasen un pañito húmedo o un estropajito con algo de jabón (lo de los diminutivos es algo también muy nuestro). Y el hombre sigue ahí, fumando como siempre: apoyado en la jamba de la puerta j.
Bueno; a pesar de haberla omitido adrede, y aunque a algunos-as no les guste, no puedo dejar, a los que no sean de estas islas, sin conocerla. Así que me avengo a explicarla:
Esa palabra, que muchos canarios solemos pronunciar con cierto énfasis cuando algo nos da verdadero asco o repulsión, por si no lo sabían, viene a ser: "jediondo-a". ¡Sí, sí!... con jota, para recalcar bien la aversión que nos produce, porque aquello de "hediondo-a", no tiene fuerza alguna. Parece más una cursilada que otra cosa.
¡"Jedionda"!... La puerta está... ¡¡¡"jedionda"!!!
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