Mostrando entradas con la etiqueta La derecha política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La derecha política. Mostrar todas las entradas

24/1/18

EL CAPITÁN ESPAÑA


Esta fotografía del dirigente del partido político VOX, cercano a la extrema derecha española, corriendo por una solitaria carretera de montaña, le ha puesto en la picota humorística del país.


Santiago Abascal Conde, presidente de Vox, nació en Bilbao en 1976. Militó en el Partido Popular desde 1994 hasta 2013, siendo parlamentario vasco en dicha formación entre los años 2004 y 2009. Es el creador de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES).


Cuando Abascal, desencantado con la política corrupta y descafeinada del Partido Popular, ya que, en su opinión, Rajoy habia "traicionado las ideas del PP", decidió crear un nuevo partido político, algo que hizo cundir el pánico entre los populares ante la posible sangría de votos. Elegido presidente de VOX, fue el candidato a la presidencia de Gobierno a las elecciones del 20D, pero sólo consiguió 58.114 votos a nivel nacional. 


Citizen Plof

24/10/15

MÁS A LA DERECHA NO SE PUEDE VIRAR


Albert Rivera (CIUDADANOS) y Pablo Iglesias (PODEMOS)

Cuando oigo a alguien decir que Rivera o Iglesias ilusionan, juntos o por separado, inmediatamente traduzco al lenguaje poético: son jóvenes. Ilusionan del mismo modo que Felipe en sus años mozos, antes de las canas estatales, cuando venía dispuesto a cambiar el mundo y lo único que le cambió fueron las bujías. No estoy apuntando que Iglesias o Rivera vayan a seguir por el taller de reparaciones felipista (de la OTAN a los consejos de administración pasando por los GAL y Mario Conde) pero sí que tienen el mismo aire ingenuo de cuando Felipe aún volvía la cabeza si lo llamaban Isidoro. Por aquel entonces parecía que el poder le venía grande, pero en seguida se le quedó pequeño.

Jordi Évole entrevistando a Pablo Iglesias y Alberto Rivera

Será porque estoy viejo, será porque siempre me ha gustado escribir a la contra, pero debo decir que el debate tabernero de los dos jóvenes machos de la política española no me gustó un pelo. No me gustó el escenario, no me gustó el rollo de compadres, no me gustaron los cortes ni el montaje (donde a la Sexta se le vio el plumero) y no me gustó que fuesen respondiendo al unísono, como si le estuvieran pidiendo lo mismo al camarero. “Quiero una de ración bajar los impuestos y subir los sueldos”. “Que sean dos”. La poca seriedad degeneró en cachondeo cuando Évole les preguntó si alguno de los dos iba a atreverse a suprimir el Senado. Tampoco te pases, Jordi, que venimos de regeneración, no de poda. Mejor lo arreglamos un poco y lo transformamos en museo de cera.


Hablando de museos de cera, lo que se transparentaba detrás de los dos líderes en alza (uno salido de la universidad, el otro de la banca) es lo de siempre. Sin embargo, comparado con los debates prefabricados que hemos padecido en las últimas décadas (esas coreografías a cámara lenta, preguntas pactadas y cifras de carrerilla) lo de Rivera e Iglesias parecía una pelea callejera. Daba miedo pensar qué podría responderle Pedro Sánchez a Rivera aparte de enmarcarse una ceja o Mariano Rajoy a Iglesias sin su careta de plasma. Lo que asusta a los dos grandes dinosaurios de la política española no es tanto el cambio como el recambio, que todo cambie para que todo siga igual. Sí, pero sin ellos. Por eso el voto nostálgico va a resultar decisivo en diciembre. Vuelve, a casa vuelve por Navidad.

Mariano Rajoy (PP) y Pedro Sánchez (PSOE)

Las emociones básicas con que han comerciado el PSOE y el PP en sus reiterados enfrentamientos en las urnas han sido el deseo, por una parte, y el miedo, por la otra. En ese juego freudiano entre anhelo y temor, todo se resolvía en decepción, si ganaba el PSOE, y en terror, si ganaba el PP. Un negocio que te cagas, como se ve. Al buhonero de ilusiones no le queda otra que reclamar el voto para el fabricante original mientras que el traficante de miedo lo tiene fácil: todo lo que no sea PP es ETA. O lo que es lo mismo, izquierda. Si estará navideño Pdro Sánnchez que ha dado la bienvenida a Irene Lozano a Ferraz sólo para que lo dinamite desde dentro. Navideño también apareció Pablo Casado, con una sonrisa más forzada que Jack Nicholson, desmontando al muñequito Rivera para desenmascarar a un robot teledirigido por el Soviet Supremo. Que ya hay que estar centrado para ver en el agente naranja una opción de izquierdas. La Fundación FAES ha alertado del peligro que aguarda entre el Escila de Ciudadanos y el Caribdis de Podemos: vira el timón a la derecha, Mariano. Todo a la derecha, Mariano, que van a por ti. El problema es que más a la derecha no hay y que Mariano no sabe, no contesta.


FUENTE: publico.es
Punto de Fisión
David Torres - 20 oct 2015 





¡A estribor, Mariano, a estribor... hasta dar contra el muelle!