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20/10/18

EL VÍDEO DE LOS POBRES


Los pobres vuelven a estar de moda gracias a un colegio de los Salesianos en Madrid –probablemente fueron muchos más- y a su oración de la mañana 2.0 con la que se da los buenos días a los alumnos. La idea consiste en recordar a Dios y el mensaje de Cristo unos minutos antes de empezar con las ecuaciones, pero a la manera de este siglo de las luces, es decir con un vídeo sacado de Internet que siempre es más divertido que un responso.

A alguien se le debió ir el santo al cielo porque lo que se proyectó fue el panfleto de unos tarados en el que se establece la diferencia entre pobres y ricos, y se aconseja pensar como los segundos para tener éxito en la vida y no ser unos mediocres temerosos como los primeros. Al descubrirse el pastel, los de la Congregación se han turbado mucho y el resto más.

Más allá de este episodio, no faltan quienes opinan que es bueno que los niños sean conscientes de las desigualdades sociales, y que ya desde pequeños entiendan que los culpables de que haya personas que más que vivir subsisten no es del sistema y de un modelo productivo que exige mano de obra barata, ni tampoco de las guerras o de la corrupción de los Gobiernos.


Son ellos mismos los responsables de su miseria por su carácter pacato y acomplejado, tal y como refleja el vídeo. A los pobres les pasaría un poco lo que siempre se dijo que les ocurría a los españoles: lo son porque no pueden ni saben ser otra cosa.

Para identificar a un pobre y no equivocarse no basta con aplicar el criterio de las privaciones materiales: que no les llegue para comer carne o pescado, que para irse de vacaciones se limiten a salir a la calle y ponerse a andar o que no puedan pagar la hipoteca o el alquiler, entre otros.  

Pobres son, como los definía Ambrose Bierce, aquellos que no son capaces de pagar sus impuestos, situación en la que se encuentran también bastantes potentados de este país y muchas de nuestras grandes empresas.


Como lo son los que pasan frío en invierno, algo que ya nos advirtió Esperanza Aguirre que le ocurría a ella misma en su palacete de techos altos, unas edificaciones que no hay fortuna que las caldee adecuadamente. Hay pobres, por tanto, muy exitosos.

Por lo general, los pobres son muy molestos y no sólo porque nos recuerdan que los peldaños de la escala social son muy traicioneros y proclives a los resbalones.

No hace mucho, los japoneses los enviaban a limpiar Fukushima a 70 euros al día para probar si eran resistentes a la radiación. Aquí, en cambio, siempre les hemos tratado con mimo. Ana Botella, sin ir más lejos, se quejaba en su etapa como concejal de Medio Ambiente de que las calles estaban sucias porque dormían en el suelo y así era imposible dar un buen manguerazo de agua a las aceras sin mojarles los cartones.


Irónicamente, Zoido, el ministro de las cloacas, intentó siendo alcalde de Sevilla que los pobres no rebuscaran en los contenedores e impuso multas de 750 euros a los que obtenían su comida de los desperdicios de los demás, no fuera a ser que se intoxicaran y además hubiera que hacerles un lavado de estómago. Mimo es poco.

Aseguraba el vídeo que los pobres siempre tiene miedo, a lo que habría que añadir que no piensan, porque si lo hicieran, como decía Voltaire, todo estaría perdido, fundamentalmente para los ricos. 

Su temor no es por lo que les pueda pasar a ellos sino a sus hijos, y hay algunos que matarían para que los niños estudiaran en los Salesianos y escucharan la oración del día que dibuja a sus padres como unos imbéciles resignados. Hasta ahí llega su inconsciencia.


Lo de la mediocridad, en cambio, es otra cantar. Los pobres han aprendido de sus padres a ser economistas y llegar a fin de mes con salarios de mierda; tienen conocimientos de química tan avanzados que con agua y restos de pollo hacen emulsiones que algunos llaman sopa; y practican y predican la filosofía auténtica, la de la vida, ahora que volverá a ser asignatura obligatoria en el Bachillerato.

Muchos pobres se niegan a tener ideas de ricos porque no alcanzar ser tan canallas. Eso es lo que les pierde.

FUENTE: publico.es
Tierra de nadie
Juan Carlos Escudier

El miedo atenaza la mano de los pobres. Si se dieran cuenta de que el verdadero poder está en su número, y se unieran y obraran en consecuencia, el actual sistema de mierda saltaría hecho pedazos.

29/1/17

LA RESPUESTA CRÍPTICA

A raíz de la pregunta de Alberto Garzón, líder de IU, relativa al último informe del Banco de España sobre la desigual distribución de la riqueza en el reino de España, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, le ha ofrecido una enigmática respuesta que, ni él mismo, es capaz de descifrar. No digo nada ya de los que la escuchamos.

Pregunta de Alberto Garzón:

 
Alberto Garzón

- El 1% más rico de la población tiene el 20% de la riqueza en España. Eso no es  resultado del azar; es producto de una política, no solo del gobierno español sino también del Banco Central europeo. Ahora yo le pregunto: ¿Sr. Montoro, a usted le gusta vivir en un país donde estas realidades de desigualdad operan?

Respuesta de Cristóbal Montoro:

Cristóbal Montoro

- En lo que estamos ahora es un crecimiento que está fundamentado en la inversión interior y en el consumo. ¿O no está creciendo el consumo? ¿Quién consume? ¿Los cuatros ricos? Venga... alguien está comprando algo. El crecimiento económico es como la construcción de un muro. Mire, Sr. Garzón, ya el muro va "por aquí", y si el año que viene, en vez de haber crecido "hasta aquí", crece "esto", el muro está "así" ¿sabe? Y entonces... y el siguiente... Claro, no va crecer todos los años lo mismo, pero... es adicional. Y eso significa que millones de personas se van a incorporar a "ese crecimiento".


Vaya quedada de respuesta; una tomadura de pelo en toda regla. Y del símil del muro... mejor ni hablar.

Resulta que el 10% de la población, acumula más de la mitad de la riqueza nacional. Exactamente el 52,8%.

Citizen Plof