Lo que sí me sorprendió más es que, a diferencia de sus colegas de partido que piden una renovación del partido y de lo que ella misma asegura, se aferra al cargo. Mientras barones como Alberto Fabra, Juan Vicente Herrera, Luisa Fernanda Rudi o José Ramon Bauzá quieren abandonar sus puestos, Esperanza Aguirre quiere ser quien lidere la reforma. No se da cuenta la lideresa que los términos “renovación” y “Aguirre” son incompatibles.
En suma, olvida Aguirre que ella representa más la degeneración que la regeneración. No puede, por tanto, presentarse como la esperanza de la democracia. Si lo que en realidad pretende es postularse como candidata del PP a las generales, desplazando a Mariano Rajoy, quizás debería mirar más hacia VOX, con el que cada día que pasa presenta más puntos comunes. En su partido, desde luego, se lo agradecerán.
FUENTE: publico.es
Pozos de anarquía
David Bollero
27/05/2015


